Dozor, Periódico de la Flota Roja de Submarinos, nº 38, 1 de mayo de 1942
Primero de Mayo de 1942
Primero de Mayo Desde hace más de medio siglo los trabajadores de todo el mundo celebran esta fecha como día del trabajo, día de la lucha de clases. Nuestro pueblo saluda el Primero de Mayo como una fiesta de hermandad entre las naciones, de amistad y unidad, una celebración de la construcción socialista y de la fuerza socialista.
El Primero de Mayo de 1942 encuentra al pueblo soviético en el frente y en la retaguardia, en duro trabajo y en heroica lucha contra los invasores fascistas alemanes. Soldados del Ejército Rojo y de la Armada, partisanos y obreros, todos juntos, hombro con hombro, defienden la libertad y la independencia de nuestra Patria.
El estruendo de las orquestas militares y el rugido de la artillería saludan el Primero de Mayo en el cuarto año de guerra. Nuestro pueblo sabe que la batalla librada por la nación soviética, junto con todos los pueblos progresistas del mundo, traerá la destrucción de la Alemania de Hitler. Con el golpe unido de los pueblos, el fascismo será barrido de la tierra. Este golpe terminará con la victoria del Ejército Rojo y de la Flota de la Bandera Roja.
El Primero de Mayo es un día de lucha y fraternidad. Incluso en las duras condiciones de la guerra brilla como prueba de la fuerza y la grandeza del socialismo, de la unidad del pueblo soviético y de su fe en la victoria. ¡Viva el Primero de Mayo, fiesta de la fraternidad, de la unidad y de nuestra Patria socialista!
A las misiones de combate
Para el Primero de Mayo las tripulaciones de los buques y unidades de Chkalovsk y Kronstadt decidieron celebrar la fiesta con nuevos éxitos en el entrenamiento de combate. Los submarinos realizaron prácticas de torpedeo y artillería. Marineros y comandantes perfeccionaron sus conocimientos navales. Para el Primero de Mayo, nuestras tripulaciones ya habían asestado repetidos golpes: 14 transportes y dragaminas alemanes fueron enviados al fondo del Báltico, mientras que los aviadores navales soviéticos bombardearon y ametrallaron los barcos enemigos, infligiéndoles grandes pérdidas.
Los buques y formaciones de la Flota del Báltico de la Bandera Roja, bajo el mando del vicealmirante Tributs, cumplen fielmente las órdenes de Lenin y Stalin, acercando la victoria con su sangre y su trabajo.
Bajo la bandera de Lenin y Stalin, ¡adelante, a aplastar a los invasores alemanes! ¡Viva nuestra gloriosa Madre Patria, su libertad, su independencia!
La gente de nuestros barcos. Guardiamarina Marokko
Los combates navales en el Báltico son una prueba para todos los marineros. Cuando los cañones truenan y los proyectiles estallan a bordo, cada hombre debe ser firme y decidido. El guardiamarina Marokko, marinero de la Flota Roja de Murom, demostró ser un ejemplo de entereza y valor en un combate de este tipo.
Su equipo de artillería disparó con determinación abnegada, silenciando las posiciones enemigas y ayudando a sus camaradas a llevar la acción a un final victorioso. Marokko comenzó su servicio en los duros primeros meses de la guerra, y con el tiempo se convirtió en un experto y curtido comandante de cañón. Sus camaradas le respetan, sus subordinados confían en él y le quieren. Es un hombre de honor, la imagen misma de un marino soviético: firme, valiente, indoblegable. Su nombre se recuerda con gratitud a bordo de los buques del Báltico.
Terrible para los demonios fascistas es el sombrío año 42. Golpead a los bandidos al estilo del Báltico: ¡en el cielo, en el mar, bajo las olas!
Página literaria
Hoy presentamos la primera página literaria, donde publicamos un boceto del marinero Alexei Kozlov sobre una de las heroicas patrullas de nuestro submarino, poemas de los marineros de la Flota Roja Nikiforov y Gunkin, y prosa de A. Kron. La página literaria está concebida como una sección permanente, que mostrará el trabajo creativo de nuestros marineros: historias, ensayos, poemas y canciones. Envíe sus trabajos a la redacción de Dozor; se publicarán los mejores.
Canciones de los Submarinos. De patrulla
En la noche nos escabullimos,
La costa roja se desvanece a popa.
Gordos barcos alemanes merodean la bahía,
Pero nunca regresarán.
Camarada, sé audaz,
Ríe sin preocuparte,
El peligro no es nada -
¡El coraje acerca la victoria!
Al amanecer nos sumergimos bajo la ola,
Sin miedo a la oscuridad desconocida.
A través de profundidades que susurran como una tumba,
Hacemos nuestro el mar.
Rápidamente vamos,
Mostrando desprecio por el enemigo,
Que la horda fascista aprenda
Que la horda fascista aprenda
Nuestra Madre Patria nos llama,
Su mano nunca nos falla,
Ella nos lleva a la santa lucha,
A través de la tormenta y la noche.
Ninguna vida es demasiado valiosa,
Nuestro coraje es infinito,
La victoria espera al final de nuestro camino.
Por la felicidad de la patria (por G. Gunkin)
El viento de tormenta azota el mar,
La estela blanca queda atrás.
Nuestro rumbo está fijado hacia casa,
La bandera de Stalin en alto.
Por la causa justa,
Por la alegría de nuestra tierra,
Adelante, camaradas, juntos,
¡Derribad a los perros fascistas!
En guardia por la ciudad
Un puesto de vigilancia aérea de la Flota Roja sobre un tejado,
Ojos siempre levantados a los cielos.
Ataque con torpedos (por A. Kozlov)
Salimos en patrulla de combate. El submarino abandona su base. Rostros de popa, el tenso silencio de los compartimentos. Pronto se desliza bajo la superficie. Comienza la guardia submarina. Los motores zumban suavemente, conduciéndonos hacia las líneas enemigas.
Entonces - ¡alarma! "¡Objetivo a estribor!" Los hombres corren a sus puestos de combate. Tubos lanzatorpedos listos. La orden: "¡Fuego!" El torpedo sale disparado. Pasan unos segundos y luego una explosión estremecedora. El transporte enemigo estalla en llamas y humo. Gritos de alegría llenan el barco: ¡otra victoria!
Pero llega el peligro: el enemigo nos persigue lanzando cargas de profundidad. El mar tiembla con las explosiones. Sin embargo, nos sumergimos más y desaparecemos en la inmensa oscuridad. Así transcurre nuestro duro servicio. Pero cada triunfo trae nuevas fuerzas. Y lo sabemos: ¡habrá más ataques, más victorias!
Frühling (Una pequeña sátira)
La primavera. Una estación agotadora. Días sombríos, escasa luz solar. En las calles de Alemania los soldados se arrastran - sombríos, sin alegría. Los oficiales de Hitler se pavonean, fingiendo alegría, pero sus ojos están vacíos. El pueblo alemán espera el final, mientras sus líderes parlotean de victoria. Su "primavera" es la primavera de la derrota.
Esta es una traducción automática. Para ver el texto original en inglés haga clic aquí >>